Ciranda Primavera


¡Aquel eterno día de primavera!
* Eddie Torre

¡Aquel eterno día de primavera!
Lo recuerdo.
Sucedió con mi presencia,
pero, sin participar
de modo alguno mi existencia.

Yo observaba desde todos
los abismos,
tratando de apeender lo que pasaba.
Me nacieron
un río de palabras.
Un sin fin de preguntas
se fueron reuniendo
en mis entrañas,
aún inexistentes en la nada.

Esperando una respuesta,
que iluminara en mi conciencia
aquel misterioso poder,
que todo lo envolvía con su fuerza,
haciendo que el Mundo Universal,
rodara por Su Boca siempre abierta.

Ese Espacio Innominado
consumía sus granos
en pleno crecimiento.
En el acto fatal
del Verbo
que le diera nacimiento.
La Palabra

Aquel día,
recuerdo extaciado,
miraba digerir el Jardín
de la Hermosura.

Sembraba la negrura
con Su Luz,
en el Jardín Desierto
de Sus Dudas.

Fué el Origen.
Una y otra ves
Lo vi sembrando
y agregando
nuevos frutos.
Lo vi creciendo
en Sus Principios
y Lo vi midiendo
su Saber,
con los Dioses Inversivos.

Yo no soñaba.
Era Él el que lo hacía.
Creyendo que
Su Círculo Encantado,
crecía entre Sus Manos,
yaciendo
en Su Vida de Amor,
Enamorado.

Lo vi crecer
en Su Inocencia
Como un Niño.
Aún hoy Lo sigo viendo
en el ave suspendida
en el espacio.
Jugando con los vientos.
De igual modo
Lo veo en las Estrellas.
Sostenidas
en la insaciable cavidad
de Su Garganta.

Dios,
Te vi crecer muy cerca
de la humildad de mi contorno.
Conozco Tu Vida sin Origen
y recuerdo
que cuando Te nombraste
"Infinito",
no pude abarcar ese sonido.

Supe que al nombrarte,
sin desearlo,
nombraste lo mortal de mi destino.
Surgí Contigo de lo Eterno,
para vivir y morir al mismo tiempo.

No obstante,
yo juego con Tu espejo
en mi conciencia.
Imito Tus gestos
y los voy almacenando
en mis recuerdos,
para que los siembres
en Tu Tiempo aún oscuro
Y puedas reiniciar Tu movimiento.

Habrá tantos como yo
y yo soy tantos
como pueden vivir en mi planeta.
Todos fuimos Contigo,
aquella Primavera.
Antes que los días existieran.

Somos la memoria
de Tus Actos.
¿Lo sabías?
Somos en fracciones
Tus recuerdos.
Lo sé,
porque somos los pequeños,
los que vamos realizando
Tus momentos.

Tú no puedes con ello,
porque Estás dedicado a lo que Vive
en la Altura Infinita de los Hechos.
En la Altura Infinita del Aquello,
que jamás
experimentará el goce
y el dolor
que siente un cuerpo
y los sentidos
disueltos en sus nervios.

Para eso,
para el dolor me tienes a mí
y todo aquello que habiendo nacido
de Tu sombra,
por ser materia
y ser mortal,
no puede revestirte de recuerdos,
porque todo recuerdo
solo es tiempo.

¿Cuán lejos estás,
tan junto a mí
como Te siento?
Sin un Puente,
que de acceso a ese...
¡Tu Lugar Inexistente!
Un Puente que solo se construye
en el Inaccesible Espacio,
que late intersticial,
entre la vida y la muerte,
cuando todo lo que acciona
se detiene.

Sé que Tu tienes Mensajeros
menos densos que nosotros.
Sé que temporalmente
ocupan nuestros cuerpos.
Temporalmente sienten
los placeres y dolores,
pero no pueden llevar
nuestros recuerdos,
y vuelven otra vez
para vivir y experimentar
la sensación percibida
en nuestros cuerpos.

Hacia arriba
y hacia abajo nada vale.
No se pueden transferir
las experiencias
que nos une.
Y nos separa.

Si debemos trajinar
en tantas vidas,
paso a paso,
para poder penetrar
nuevamente en el Origen,
Tú deberás por Ley
hacer lo mismo
y Tus medios,
Angeles y Arcángeles
no podrán transmitir
los sonidos,
que separan las notas
de los versos
que nos dicen de Tí,
y de los nuestros.
El Silencio Señor,
de Tí nacido
no Te puede transmitir
el contenido
de las cosas.
Ese Vacío,
es un vacío sin dolor,
que no puede
trasnsformarse en simetría.

He sido testigo del Principio
que dió forma a la materia,
y al vivirlo,
Te robé un pedazo de infinito,
que guardo en mi caja de misterios.
Es mi Tesoro Mayor.
Y trato de ser fiel a Su Propósito.

No me engaño,
Por Él no puedo verte,
pero puedo sentir que Estás conmigo.
No pido más por ahora,
solo subir el Puente eternamente,
para llevar lo que es Tuyo.
Y así,
me recibas nuevamente.

Señor,
Que trabajo arduo es el que trazaste.
La tragedia habita la materia.
Eres Dramaturgo por Esencia.
¿Como podrías querer estar conmigo?
¡Si solo te preocupa lo robado!
Estoy camino a Tí por mi pecado
y devolverme.

Nuevamente salí enajenado
rodando por las calles,
esas calles que yo hice
por cruzar el cuerpo de tus valles y montañas.

Indefinidamente
doy vueltas en Tu esfera planetaria,
para sienpre volver sin encontrarte.
Solo encuentro donde vaya,
aquel pellisco de Ti de los Orígenes.

Te guardo vivo.
Aquí en mi Plexo Solar.
Este lugar donde anido todo espíritu
que alguna vez, vivió conmigo.
No tengo un lugar más meritorio,
solo poseo la humildad,
de este recinto compartido.

Seguí caminándote.
Despues de tus círculos,
no pude concebir otros caminos,
en el Signo de Poder
de Tus Designios.

Todo rueda en la rueda
de Tus Vínculos.
Y la parte que tengo de Tí,
rueda conmigo.
De ese modo,
conoces mis motivos,
que son cortos de visión,
pero, tienen grandes objetivos.
Te tienen a Tí... al final
del recorrido.

Al caminar
dejo atrás aquello
que no puedo cargar
en mis espaldas.

Yo sigo solo,
llevando en secreto lo que veo.
Uniendo el paisaje con mi cuerpo.
Esto hace,
que vaya creciendo por adentro,
sin modificar el diseño del afuera.

Ir creciendo,
es solo una palabra
que me permite subir
un escalón hacia Tu encuentro.
Y el escalón,
solo es un modo de explicar
como me siento.

Porque mis palabras,
no son como las Tuyas,
que al pronunciarlas,
se transforman en estrellas.

Las mias solo siguen las ondas
de mi calma.
Y las sigo repitiendo
como un puente de recuerdos,
para hallarte en el curso
de mis pasos.

Muchas veces,
de los muchos instantes
que he vivido en este mundo,
como vivo en el presente
y vivido de otro modo.

Me pregunto,
como heme preguntado tantas veces.
¿Me he perdido en este Gran Espacio?
¡O estoy soñando
perdido entre Tus Sueños!

La respuesta
como siempre viene de adentro.
¡Busca!
Tú eres el buscar.
Él es el Encuentro.
Es el Punto Final
de tus momentos.
Después,
serás la nada rodando sin el Tiempo.

Luego,
no habrá vertical ni horizontal.
No habrá cruces en tu historia.
No habrá cóncavo ni convexo.
No habrá en tí de Él,
no habrá más Universo.
Solo habrá,
un inmenso momento sin recuerdos.

No buscarás
ni podrás encontrarte nuevamente.
Y sin saberlo.
Estarás en Dios
Dialogando en el Silencio.

Olvidado en el Encuentro.
Por eso hermano yo,
sigue perdido en los hallasgos,
creando Puentes.
Sigue buscando.

Deja que te encuentren los recuerdos.
Goza el dolor y la alegría.
Goza las cargas,
y sigue pescando en sus orillas.

eddietorre@ciudad.com.ar



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